INTRODUCCIÓN:
El
contenido de este trabajo se basa en varios temas que se desarrollan en la
lectura, respecto a la diversidad en la escuela secundaria como un aspecto más
a considerar para mejorar el proceso de enseñanza aprendizaje, enfatizando en
que éste suele ser individualizado, debido a que los alumnos presentan
características diferentes.
Durante
su estancia en la escuela secundaria, surge la etapa en que los adolescentes se
encuentran en el periodo de desarrollo de sus habilidades motoras, cambios
físicos y puberales, que van definiendo su identidad.
Además
no todos los alumnos cuentan con los mismos conocimientos para aprender, ni
tienen los mismos intereses ni motivaciones. Por ello se enuncia la importancia
identificar los estilos de aprendizaje de los alumnos, para en base a ello planear actividades que se ajusten a sus
necesidades.
La
interacción del maestro con el alumno deriva parte de la motivación que
propicia el aprendizaje en las aulas. Por lo tanto, como futuros docentes
debemos tener en cuenta determinadas condiciones y características al momento
de estar frente a un grupo, sobre las que hemos de reflexionar para de cierto
modo evaluar nuestra forma de trabajar en el aula y lograr así la enseñanza adaptativa que se menciona en la lectura.
DESARROLLO:
Los
alumnos reflejan una variedad de personalidades, capacidades y estilos de
aprendizaje, por lo tanto la forma en
que se aborda un tema puede ser productivo para algunos, pero deficiente e
insignificante para otros. Tan sólo un alumno no se desempeña de la misma
manera en la realización de un mismo tipo de tarea si no se encuentra bajo las
mismas circunstancias y condiciones del contexto del aula. Por eso es
importante que seamos constantes observadores de la forma en que reaccionan los
alumnos dentro del aula en torno a las actividades que se realizan.
Debemos
estar al tanto de las actitudes de los alumnos; si están atentos a clase notar
qué es lo que les parece atractivo y si no es así, buscar que es lo que está
haciendo falta para que se mantengan interesados, tal vez sea que están
inquietos o a disgusto con algo, existen diversos factores que pueden estar
creando un ambiente pesado que no permiten que el alumno se concentre, o
simplemente puede ser que el tema no sea de su interés, en este caso hay que
detectar de qué manera se puede involucrar al alumno. Analizar nuestra práctica así nos
permite reflexionar acerca de si estamos propiciando en ellos el interés y la
motivación por lo que se les está enseñando.
Una
forma de que el alumno se comprometa con el aprendizaje es motivándolo y
proporcionándole conocimientos que despierten la curiosidad en él, que capten
su atención. También influye mucho la interacción que como docentes tenemos con
los alumnos, así como las actividades y estrategias en que se basan nuestras
clases. Simplemente no basta que como docentes nos estanquemos en un solo
estilo de trabajo, lo más recomendable es innovar constantemente nuestras
estrategias en el aula, adecuándolas a los intereses de los alumnos, para que
de esta manera además de sentirse tomados en cuenta se vuelvan más
participativos y no se pierda ni el
interés ni el esfuerzo que ponen durante las actividades escolares. Además es
necesario encaminar dichas actividades hacia el contexto del alumno, de manera
que sepa para qué le sirve lo que está aprendiendo, que por sí sólo sea capaz
de distinguir en qué situaciones puede aplicar lo que ha asimilado.
Como
alumnos sabemos que regularmente relacionamos lo que vemos en la escuela con
alguna situación emocional por la que pasamos, al igual que con los intereses o
propósitos que tenemos en mente, pues de ahí parte la inquietud en nosotros por
aprender más, claro que no siempre ubicaremos directamente algo con qué
relacionar lo que se nos enseña en la escuela, pero el simple hecho de sentir y
darnos cuenta que estamos aprendiendo nos motiva a continuar. Pero en ocasiones
no es que los alumnos no aprendan porque no están motivados, si no que no están
motivados porque no aprenden.
Es común
escuchar decir a los adolescentes que la escuela no sirve para nada y que
algunos opten por salirse y buscar un empleo. Esto sucede precisamente porque
no alcanzan a comprender para qué les sirve lo que están trabajando en la
escuela. Además de que sus inquietudes en ese momento regularmente son otras
debido a la edad por la que atraviesan, pues aunque les pueda interesar conocer
por ejemplo, las características de su propio cuerpo, eso no garantiza que se
responsabilicen de su salud, como lo menciona la lectura. Por ello creo que más
que asimilar conocimientos, también es necesario generar ambientes de
aprendizaje que le permitan al alumno reflexionar para realmente se apropie de
los contenidos, favorezca su desarrollo personal y esto se refleje en su forma
de participar y desenvolverse en cualquier situación y contexto.
Como
adolescentes, los alumnos toman mucho en cuenta la opinión que los demás tienen
sobre ellos, por eso en ocasiones optan por abstenerse a participar temiendo
que pudiesen llegar a equivocarse y que con eso el resto de sus compañeros del
grupo se burlen de ellos. Esto puede evitarse si se le muestra al alumno que
equivocarse es aprender de los errores, para hacerlo se requiere establecer en
el grupo un ambiente de confianza donde los alumnos sientan la libertad de
expresar sus ideas sin temor a ser reprimidos y criticados. Por ello en el aula
debe prevalecer el respeto y la tolerancia para promover la participación y que
los alumnos expongan sus opiniones, de esta forma también se dejan atrás las prácticas
educativas rígidas y autoritarias. Se favorecen actitudes que permiten la
expresión de ideas y se abren espacios donde se aprecia la pluralidad, la
diferencia y se promueve la autonomía.
Conocer
a nuestros alumnos nos permitirá analizar cuáles son las habilidades que debe
desarrollar para llegar a ser capaz de comprender lo que se le pretende
compartir y evitar que se desmotive. Está bien sabido que enseñar no consiste
en transmitir conocimientos, que la enseñanza es un proceso continuo en el que
el alumno guiado por el maestro va desarrollando sus capacidades intelectuales
a base de estrategias que le permitirán adquirir nuevos conocimientos para
generar su propio aprendizaje.
La
interacción entre los alumnos complementa el aprendizaje, en ocasiones hay quienes
comprenden más fácil si se les explica algún compañero que el mismo maestro,
considero que esto también tiene que ver con la diversidad del grupo, pues
siempre habrá algunos más aptos para determinados temas y que por lo tanto
puedan explicarlo de forma que para sus compañeros del grupo resulte más
entendible, ya que el uso del lenguaje también influye en la comprensión.
Además al realizar actividades por equipo el alumno no sólo socializa con sus
compañeros, también de cierta forma se estimula y va perdiendo el miedo a
opinar, ya que por medio de la interacción con sus compañeros dentro del equipo
de trabajo comienza a exponer sus puntos de vista, a defenderlos y a volverse
crítico reflexivo, lo cual facilita su participación ante el grupo y si un
alumno se siente parte de las actividades que se realizan en el aula, además de
que el tema y las actividades de la clase despierten interés en el, se
mantendrá motivado.
CONCLUSIÓN
Considero
que para llevar a cabo el trabajo
docente dentro del aula es necesario mantenerse al tanto de lo que acontece en
el grupo, así como de conocer a cada uno de los alumnos para poder identificar
sus intereses e inquietudes y atenderlas del mejor modo propiciando la
formación integral del alumno durante el proceso enseñanza aprendizaje.
Es
importante tener presente la diversidad que hay en el grupo , no todos los
alumnos son iguales y la forma de
aprender es muy distinta, por ello debemos implementar diferentes estrategias
que despierten el interés y la motivación, para que les permitan a los alumnos
asimilar nuevos aprendizajes y sepan en qué momento ponerlos en práctica.
Respecto a lo que
he podido presenciar en las jornadas de observación y práctica, dentro de un salón de clases debido a la
cantidad de alumnos es difícil observar de forma precisa el comportamiento de
todos los alumnos así como las actividades que se están suscitando durante las
horas de clase, pues surgen de manera continúa y simultánea, por lo que me
parece una tarea difícil de llevar, aunque si nos comprometemos con nuestra
labor y asumimos nuestro trabajo, tampoco es imposible, pero implica mantenernos
muy atentos para observar de manera muy objetiva y así identificar lo que
necesitamos mejorar de nuestra práctica, además de atender cualquier incidente
que altere el modo de trabajo y con ello modifique el ambiente dentro del aula.
Si evitamos que el alumno vea el
aprendizaje en un contexto competitivo en el que sólo importa el éxito o el
fracaso, lograremos estimularlo reconociéndole los avances que ha ido logrando
y podremos encaminarlo al desarrollo de sus capacidades cognoscitivas.
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