martes, 2 de abril de 2013

ENSAYO- LA ATENCIÓN, LA DIVERSIDAD EN LA EDUCACIÓN SECUNDARIA


INTRODUCCIÓN:

El contenido de este trabajo se basa en varios temas que se desarrollan en la lectura, respecto a la diversidad en la escuela secundaria como un aspecto más a considerar para mejorar el proceso de enseñanza aprendizaje, enfatizando en que éste suele ser individualizado, debido a que los alumnos presentan características diferentes.

Durante su estancia en la escuela secundaria, surge la etapa en que los adolescentes se encuentran en el periodo de desarrollo de sus habilidades motoras, cambios físicos y puberales, que van definiendo su identidad.

Además no todos los alumnos cuentan con los mismos conocimientos para aprender, ni tienen los mismos intereses ni motivaciones. Por ello se enuncia la importancia identificar los estilos de aprendizaje de los alumnos, para en base a ello  planear actividades que se ajusten a sus necesidades.

La interacción del maestro con el alumno deriva parte de la motivación que propicia el aprendizaje en las aulas. Por lo tanto, como futuros docentes debemos tener en cuenta determinadas condiciones y características al momento de estar frente a un grupo, sobre las que hemos de reflexionar para de cierto modo evaluar nuestra forma de trabajar en el aula  y lograr así la enseñanza adaptativa que se menciona en la lectura.


DESARROLLO:

Los alumnos reflejan una variedad de personalidades, capacidades y estilos de aprendizaje,  por lo tanto la forma en que se aborda un tema puede ser productivo para algunos, pero deficiente e insignificante para otros. Tan sólo un alumno no se desempeña de la misma manera en la realización de un mismo tipo de tarea si no se encuentra bajo las mismas circunstancias y condiciones del contexto del aula. Por eso es importante que seamos constantes observadores de la forma en que reaccionan los alumnos dentro del aula en torno a las actividades que se realizan.

Debemos estar al tanto de las actitudes de los alumnos; si están atentos a clase notar qué es lo que les parece atractivo y si no es así, buscar que es lo que está haciendo falta para que se mantengan interesados, tal vez sea que están inquietos o a disgusto con algo, existen diversos factores que pueden estar creando un ambiente pesado que no permiten que el alumno se concentre, o simplemente puede ser que el tema no sea de su interés, en este caso hay que detectar de qué manera se puede involucrar al alumno. Analizar nuestra práctica así nos permite reflexionar acerca de si estamos propiciando en ellos el interés y la motivación por lo que se les está enseñando.

Una forma de que el alumno se comprometa con el aprendizaje es motivándolo y proporcionándole conocimientos que despierten la curiosidad en él, que capten su atención. También influye mucho la interacción que como docentes tenemos con los alumnos, así como las actividades y estrategias en que se basan nuestras clases. Simplemente no basta que como docentes nos estanquemos en un solo estilo de trabajo, lo más recomendable es innovar constantemente nuestras estrategias en el aula, adecuándolas a los intereses de los alumnos, para que de esta manera además de sentirse tomados en cuenta se vuelvan más participativos  y no se pierda ni el interés ni el esfuerzo que ponen durante las actividades escolares. Además es necesario encaminar dichas actividades hacia el contexto del alumno, de manera que sepa para qué le sirve lo que está aprendiendo, que por sí sólo sea capaz de distinguir en qué situaciones puede aplicar lo que ha asimilado.

Como alumnos sabemos que regularmente relacionamos lo que vemos en la escuela con alguna situación emocional por la que pasamos, al igual que con los intereses o propósitos que tenemos en mente, pues de ahí parte la inquietud en nosotros por aprender más, claro que no siempre ubicaremos directamente algo con qué relacionar lo que se nos enseña en la escuela, pero el simple hecho de sentir y darnos cuenta que estamos aprendiendo nos motiva a continuar. Pero en ocasiones no es que los alumnos no aprendan porque no están motivados, si no que no están motivados porque no aprenden.

Es común escuchar decir a los adolescentes que la escuela no sirve para nada y que algunos opten por salirse y buscar un empleo. Esto sucede precisamente porque no alcanzan a comprender para qué les sirve lo que están trabajando en la escuela. Además de que sus inquietudes en ese momento regularmente son otras debido a la edad por la que atraviesan, pues aunque les pueda interesar conocer por ejemplo, las características de su propio cuerpo, eso no garantiza que se responsabilicen de su salud, como lo menciona la lectura. Por ello creo que más que asimilar conocimientos, también es necesario generar ambientes de aprendizaje que le permitan al alumno reflexionar para realmente se apropie de los contenidos, favorezca su desarrollo personal y esto se refleje en su forma de participar y desenvolverse en cualquier situación y contexto.

Como adolescentes, los alumnos toman mucho en cuenta la opinión que los demás tienen sobre ellos, por eso en ocasiones optan por abstenerse a participar temiendo que pudiesen llegar a equivocarse y que con eso el resto de sus compañeros del grupo se burlen de ellos. Esto puede evitarse si se le muestra al alumno que equivocarse es aprender de los errores, para hacerlo se requiere establecer en el grupo un ambiente de confianza donde los alumnos sientan la libertad de expresar sus ideas sin temor a ser reprimidos y criticados. Por ello en el aula debe prevalecer el respeto y la tolerancia para promover la participación y que los alumnos expongan sus opiniones, de esta forma también se dejan atrás las prácticas educativas rígidas y autoritarias. Se favorecen actitudes que permiten la expresión de ideas y se abren espacios donde se aprecia la pluralidad, la diferencia y se promueve la autonomía.

Conocer a nuestros alumnos nos permitirá analizar cuáles son las habilidades que debe desarrollar para llegar a ser capaz de comprender lo que se le pretende compartir y evitar que se desmotive. Está bien sabido que enseñar no consiste en transmitir conocimientos, que la enseñanza es un proceso continuo en el que el alumno guiado por el maestro va desarrollando sus capacidades intelectuales a base de estrategias que le permitirán adquirir nuevos conocimientos para generar su propio aprendizaje.

La interacción entre los alumnos complementa el aprendizaje, en ocasiones hay quienes comprenden más fácil si se les explica algún compañero que el mismo maestro, considero que esto también tiene que ver con la diversidad del grupo, pues siempre habrá algunos más aptos para determinados temas y que por lo tanto puedan explicarlo de forma que para sus compañeros del grupo resulte más entendible, ya que el uso del lenguaje también influye en la comprensión. Además al realizar actividades por equipo el alumno no sólo socializa con sus compañeros, también de cierta forma se estimula y va perdiendo el miedo a opinar, ya que por medio de la interacción con sus compañeros dentro del equipo de trabajo comienza a exponer sus puntos de vista, a defenderlos y a volverse crítico reflexivo, lo cual facilita su participación ante el grupo y si un alumno se siente parte de las actividades que se realizan en el aula, además de que el tema y las actividades de la clase despierten interés en el, se mantendrá motivado.


CONCLUSIÓN

Considero que para llevar a cabo el trabajo docente dentro del aula es necesario mantenerse al tanto de lo que acontece en el grupo, así como de conocer a cada uno de los alumnos para poder identificar sus intereses e inquietudes y atenderlas del mejor modo propiciando la formación integral del alumno durante el proceso enseñanza aprendizaje.

Es importante tener presente la diversidad que hay en el grupo , no todos los alumnos son iguales y  la forma de aprender es muy distinta, por ello debemos implementar diferentes estrategias que despierten el interés y la motivación, para que les permitan a los alumnos asimilar nuevos aprendizajes y sepan en qué momento ponerlos en práctica.

Respecto a lo que he podido presenciar en las jornadas de observación y práctica, dentro de un salón de clases debido a la cantidad de alumnos es difícil observar de forma precisa el comportamiento de todos los alumnos así como las actividades que se están suscitando durante las horas de clase, pues surgen de manera continúa y simultánea, por lo que me parece una tarea difícil de llevar, aunque si nos comprometemos con nuestra labor y asumimos nuestro trabajo, tampoco es imposible, pero implica mantenernos muy atentos para observar de manera muy objetiva y así identificar lo que necesitamos mejorar de nuestra práctica, además de atender cualquier incidente que altere el modo de trabajo y con ello modifique el ambiente dentro del aula.

Si evitamos que el alumno vea el aprendizaje en un contexto competitivo en el que sólo importa el éxito o el fracaso, lograremos estimularlo reconociéndole los avances que ha ido logrando y podremos encaminarlo al desarrollo de sus capacidades cognoscitivas.

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